Cruzar las piernas, un mal hábito

Cruzar las piernas, un mal hábito

Cuando pasamos muchas horas en el escritorio o en la cama trabajando o estudiando, es muy común mantener las piernas cruzadas.

Suele ser más cómodo y sentimos que relaja más nuestro cuerpo. Es un gesto que se realiza de forma automática pero, ¿qué pasa cuando lo hacemos de regularmente y a la largo plazo?

Cruzar las piernas es un mal hábito porque altera el funcionamiento de las articulaciones y impide que la sangre circule de manera saludable por nuestras venas. Actualmente muchas de las enfermedades circulatorias o de las articulaciones provienen de esas costumbres en la posturas.

Si bien parece más confortable, el cuerpo al sentarse, no contrae el grupo muscular que deberí­a estar protegiendo la zona de la pelvis y esto produce una sobrecarga en esa parte.

Esa fuerza y esa falsa relajación produce un leve desplazamiento del muslo. Esto deriva que las piernas se desnivelen, duelan, se tensionen e inclusive puede conllevar problemas de cadera.

Otra de las consecuencias de cruzar las piernas es que al apretar los vasos sanguíneos altera el flujo que pasa por esta parte inferior del cuerpo. Así­ pueden aparecer varices por ejemplo.

Para evitar esto, es clave mantener ambos pies apoyados en el suelo para que todo el peso se distribuya en las dos piernas.

Además, es imprescindible una buena dieta saludable, una práctica de ejercicios y el uso de las Cremas Goicoechea que favorecen el cuidado de nuestras piernas de la mejor manera.